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¿Cómo podemos aportar al mejoramiento de la educación? Esa es una de las preguntas recurrentes en la trayectoria del Dr. Jorge Ulloa Garrido , director del Magíster en Gestión y Liderazgo Educativo. Para él, la respuesta está en las personas que guían y lideran los destinos de los establecimientos.
El profesor de Historia y Geografía, Magíster en Administración Educacional, y Dr. en Educación de la Universidad de Córdoba , España, ha dedicado gran parte de su labor a investigar el liderazgo escolar, la mejora educativa y el desarrollo profesional docente. Lideró el Magíster entre el 2013 y el 2023 y posteriormente asumió como director ejecutivo del centro educativo +Comunidad. Hoy vuelve a dirigir el programa, buscando fortalecer la construcción de redes entre la academia y las escuelas.
“El liderazgo, especialmente de directivos, es el segundo factor que más contribuye al mejoramiento de la calidad educativa después del trabajo docente”, sostuvo el Dr. Ulloa, enfatizando que las escuelas y liceos requieren profesionales preparados para responder a las demandas del siglo XXI.
Un programa conectado con los desafíos de las escuelas
Según su líder, uno de los elementos que distingue al Magíster en Gestión y Liderazgo Educativo es su vínculo permanente con el sistema educativo y los procesos de transformación escolar que actualmente vive Chile.
El académico de la Facultad de Educación de la Universidad de Concepción forma parte de iniciativas como Líderes Educativos y +Comunidad. Esto le ha permitido colaborar con investigadores, asesores y especialistas nacionales e internacionales en gestión y liderazgo escolar. “Enseñar lo que sabemos e investigamos es importante, pero también enseñar desde lo que hacemos junto a las comunidades educativas”, afirmó Ulloa.
Ese enfoque práctico y conectado con la realidad permite que quienes cursan el programa puedan comprender fenómenos complejos que hoy enfrenta el sistema educativo, desde la convivencia escolar hasta la gestión del cambio en contextos diversos.
Aunque el programa tiene una fuerte presencia de docentes y equipos directivos, su enfoque ha permitido incorporar profesionales de áreas como psicología, trabajo social y salud. La propuesta apunta a formar especialistas capaces de liderar procesos educativos desde distintos espacios institucionales, con herramientas para la gestión, la innovación y el acompañamiento de comunidades educativas y con alta capacidad de trabajo en equipo en todas las etapas.
Para quienes aún evalúan cursar un postgrado de este tipo, el director hizo una invitación abierta a acercarse al programa y conocer sus distintas actividades de vinculación. “Si hay dudas acerca del rol y desafío que implica liderar hoy, acércate a nosotros para ayudarte a resolverlas y conectarlas con tus intereses y motivaciones”, comentó.
Consultado sobre las características de un buen director o directora y sobre cómo ha evolucionado este rol, el Dr. Ulloa sostiene que el liderazgo escolar efectivo ya no se limita a administrar establecimientos o coordinar equipos. Hoy implica movilizar capacidades profesionales, promover innovación pedagógica y construir una visión compartida. “Construir una perspectiva de buen aprendizaje es clave para promover mejores aprendizajes en los y las estudiantes”, señaló.
Asimismo, agregó que el desarrollo profesional docente debe ser una prioridad para directivos, impulsando espacios de colaboración, aprendizaje conjunto y mejora continua dentro de las comunidades escolares.
¿Cómo hacer frente a los conflictos? El panorama de Chile hoy
La creciente preocupación por la violencia y la convivencia escolar también forma parte de los debates que hoy se generan en la formación de postgrado en educación. Para el Dr. Ulloa, el desafío no puede abordarse únicamente desde medidas punitivas o proyectos legislativos aislados.
“La violencia no es escolar, es social”, planteó, citando a la Dra. Amanda Céspedes. En esa línea, sostuvo que “la escuela no puede resolver un problema de la sociedad. Pero puede contribuir a combatirla a través de la puesta en acción de un modelo educativo participativo, democrático, que conecte con intereses y motivaciones de los y las estudiantes para aprender”.
Según explicó, “en ese proceso de aprendizaje, incorporar a las familias es clave. Así lo demuestran las escuelas y liceos que hoy presentan buenos modelos de convivencia. No es una tarea fácil, pero es la tarea de fondo”, destaca.
Repensar la escuela del siglo XXI
Como reflexión final, el académico planteó que uno de los grandes desafíos actuales es redefinir qué necesitan aprender las nuevas generaciones y cómo las instituciones educativas deben transformarse para responder a esos cambios. “El siglo XXI demanda que repensemos lo que los y las estudiantes necesitan aprender en nuestras escuelas y liceos”, afirmó.
Para él, ese proceso, también implica repensar la pedagogía, las estructuras escolares y las culturas organizacionales. Según sus palabras, “serán necesarios líderes y lideresas con capacidades para impulsar transformaciones profundas en el sistema educativo”.
Quienes buscan especializarse en dirección y liderazgo de instituciones educativas en contextos dinámicos y en constante transformación, pueden conocer más sobre el Magíster en Gestión y Liderazgo Educativo de la Universidad de Concepción a través de la página web del programa.







